Hernández Quiroga & Bazaldúa

El 15 de enero de 2026 se publicó en el Diario Oficial de la Federación un Decreto de reforma transversal que introduce cambios relevantes a la Ley Federal del Trabajo (LFT), alineados con el artículo 123 constitucional.

Sin embargo, el alcance de esta reforma va más allá de ajustes formales. A partir de 2026, el cumplimiento laboral ya no se limita a contratos, salarios o jornadas, sino que incorpora de forma expresa el entorno laboral, la igualdad sustantiva y la prevención de violencias como obligaciones legales exigibles.

El trabajo digno deja de ser un concepto abstracto

Con la modificación al artículo 2 de la LFT, se establece expresamente que el trabajo digno debe desarrollarse en un entorno laboral libre de violencias, con pleno respeto a los derechos humanos.

Para las empresas, esto implica revisar no solo sus documentos laborales, sino también sus prácticas internas y cultura organizacional.

Igualdad sustantiva y prohibición de violencias

La reforma al artículo 3 de la LFT refuerza el principio de igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, estableciendo que las relaciones laborales deben desarrollarse sin discriminación ni violencias.

El enfoque de la ley es preventivo: evitar que el conflicto ocurra, no solo atenderlo cuando ya existe.

Capacitación obligatoria: un nuevo deber legal

Uno de los cambios más relevantes se incorpora en el artículo 16 de la LFT, al imponer una obligación legal directa a las personas empleadoras de capacitar a su personal para prevenir y eliminar las violencias contra las mujeres.

A partir de esta reforma, la capacitación deja de ser una buena práctica o una política opcional y se convierte en un deber jurídico. Además, no basta con capacitar: será indispensable documentar estas acciones.

Igualdad en las condiciones de trabajo

La reforma al artículo 56 de la LFT fortalece el principio de igualdad en las condiciones de trabajo, prohibiendo exclusiones por razones de género, embarazo o responsabilidades familiares.

Este cambio obliga a las empresas a revisar procesos de contratación, ascensos, asignación de tareas y esquemas de permanencia, asegurando que no existan prácticas que, directa o indirectamente, vulneren estos principios.

¿Qué cambia en el cumplimiento laboral?

Las reformas de 2026 amplían el enfoque del cumplimiento laboral.
Hoy, la autoridad puede evaluar no solo qué dice el contrato, sino cómo se vive la relación laboral dentro del centro de trabajo.

Esto implica que las empresas deben poner atención en:

  • Políticas internas de igualdad y no discriminación
  • Protocolos de prevención y atención de violencias
  • Programas de capacitación efectivos y documentados
  • Evidencia de acciones preventivas y correctivas

Conclusión

La reforma laboral de 2026 marca un cambio de paradigma: el cumplimiento ya no se mide únicamente en documentos, sino también en entornos laborales sanos, preventivos y respetuosos de los derechos humanos.